top of page
El Capitán Salami, también en los cines

Del sofá a la gran pantalla: el cine se convierte en un templo para los grandes iconos de la comedia española

caecera okkag.png
Olga Llorente
30.11.2025

No te lo vas a creer. El otro día estuve en el cine con Antonio Recio, Amador, Berta, Fina, Coque… bueno con ellos no, con los actores claro. Flipé, la verdad. Tener delante de ti a personajes que tanto has visto desde el sofá de tu casa es como vivir un sueño. ¿Y qué hacía yo allí? Disfrutar del estreno del capítulo número 200 de La que se avecina, que se estrenaba en cines.

yo y m.png
Prueba de que no engaño, me hice esta foto con Jordi Sánchez solo para mandársela a mi hermano
Más que series, un legado

Aída y La que se avecina —y muchas otras series—, son un claro ejemplo de cómo la comedia influye en el tejido social de un país. Son un auténtico imán para la audiencia, ¿hay alguien en este país que no las conozca? Tú también tienes la respuesta: no. Aunque sea de oídas, a todos nos suena su nombre, sus personajes, y sabemos que tienen un humor muy concreto.

Aída nació como spin-off de otra exitosa serie, 7 vidas, allá por 2005. Y estuvo en televisión hasta junio de 2014. Fueron 10 temporadas, 237 capítulos, y un logro que hoy parece impensable: dominar la noche de los domingos con una media de 22% de cuota de pantalla y cuatro millones de espectadores. Es el claro reflejo de un ritual cultural que hoy está muy fragmentado, un hito que es, y será, muy difícil de replicar.

Dos años después del lanzamiento de esta serie, nació La que se avecina, heredera de Aquí no hay quien viva —para muchos, insuperable —. La serie sigue viva, ahora estrena su temporada número 16, y la verdad es que es todo un fenómeno cultural que traspasa generaciones y plataformas. Ha vivido la transición de la televisión generalista al consumo bajo demanda, y sin perder su esencia y atractivo. Sin dejar de conectar con la audiencia.

7 VIDAS.jpg
ANHQV.jpeg
7 vidas
Aquí no hay quien viva
Amai, que han construido la identidad española

Estas series han logrado crear un universo propio con el que todos, en mayor o menor medida, nos podemos identificar. Siempre hay algo, algún tema, algún personaje, con el que empatizamos y nos metemos de lleno en la trama. Y de esa manera, poco a poco, han construido parte de la identidad de nuestro país.

AMADOR.png

Utilizan la caricaturización de personajes con un humor que roza los límites del racismo, del machismo, y de todos los ismos. Un doble juego que les sale muy bien: para quienes piensan como los personajes, es superdivertido —alguien por fin 

encarna lo que ellos quieren decir —, y para los que luchan contra esos ismos, es una forma de denunciar, a través del humor, comportamientos irrespetuosos.

Tony Strong

No solo han conseguido colarse en nuestra rutina, sino que estas series también enriquecen nuestro vocabulario. Del «¿Quieres salami?» al «No limpio pescado», o «amai». Seguro que tus amigos, y amigas, también lo dicen mucho. Yo todavía recuerdo mi viaje de fin de curso de 4 de la ESO con todo el autobús cantando a pleno pulmón el Mandanga Style —menos yo, que me horrorizaba (lo sé, soy la rarita) —. El caso es que Aída y La que se avecina han construido un imaginario colectivo y han convertido a sus personajes en iconos.

El cine como templo

La que se avecina elige los cines Yelmo como el lugar en el que conmemorar sus 200 capítulos, y durante 4 días han proyectado el primer episodio de la temporada 16, vendiendo, por cierto, un montón de entradas. Es mucho más que una estrategia de marketing, una declaración de intenciones: han querido crear un acontecimiento social, que lo vivamos en experiencia grupal y que compartamos la risa con quienes nos acompañan. Y en el caso de Aída y vuelta, Paco León apuesta por el metacine en una película que retrata el rodaje de un episodio de la mítica serie. Reflexiona sobre los límites del humor, el éxito, y lleva todos estos temas a un nuevo espacio.

Celebrando el cumpleaños de  Nathalie Seseña

¿Por qué en cines? Porque saben que allí no hay distracciones, que no vamos a estar con el móvil, y porque vivirlo con los demás hace que la experiencia sea inigualable. Pero también para dar dignidad y prestigio a series que, a pesar de tener muchos fans, a menudo son objetivo de desprestigio. Hay que dar valor a las comedias de masas, que tanto nos han dado y, esperemos, sigan haciéndolo en los próximos años. Que nadie nos mine la moral, ni nos diga que esto no es cultura. 

PATROCINIOS BASICOS 25.png
Vuelve a disfrutar de nuestros contenidos

Recuerda que puedes volver a ver todos los contenidos de MEDIA FESTIVAL aquí.

bottom of page