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¿Cómo se cubre una tragedia?

El accidente ferroviario de Urda, además de una enorme tragedia, supuso un gran reto informativo para los medios de comunicación. Pero, ¿consiguieron estar a la altura?

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Ignacio Prieto
04.11.2026

Es miércoles 28 de octubre. A las 8:53 de la mañana aproximadamente dos trenes de alta velocidad, uno de Adif y otro de Iryo, colisionan cerca de Urda (Toledo) en la ruta que va de Madrid hacia Sevilla dejando un balance de 69 víctimas y más de 180 heridos. Un número que no se supo desde el primer momento. Sobre las nueve de la mañana comienzan a llegar las primeras noticias, aunque aún sin saber el alcance de la tragedia. En ese momento no había cifras, solo un titular: se produce un nuevo accidente ferroviario en España nueve meses después.


Los primeros instantes: sin cifras, pero con testimonios

Los minutos iban pasando y las cifras que iban llegando a través de los principales medios de comunicación bailaban constantemente: primero fueron al menos 10 muertos, más tarde 30, luego unas 46, pero nadie se atrevía a dar una cifra concreta. 


A las emisoras de radio empezaron a llegar los primeros testimonios de la tragedia, como el del alcalde de los Yébenes (Toledo), el otro pueblo que quedaba más cerca del accidente, que daba una primera pincelada de la tragedia que estaba presenciando: «Lo único que le puedo decir ahora mismo es que es una auténtica tragedia, me hablan de mutilaciones, de cosas muy graves», relataba Jesús Pérez Martín a los micrófonos de la Cadena SER.



Carlos Alsina, presentador del programa Más de Uno de Onda Cero junto a Rafa Latorre, se desplazó esa misma mañana al lugar de los hechos mientras la crudeza de los relatos de los pasajeros llegaban al dial. 



Uno de los testimonios más estremecedores fue el de Jesús, un pasajero del vagón dos del tren, que relataba minutos después de la noticia, lo que había presenciado en el Hoy por Hoy de Aimar Bretos en la Cadena SER: «Ahora mismo estoy sosteniendo el suero de una persona herida (...) Hay muchos heridos y hay muertos (...) He visto a un chico con el brazo amputado caminando y veo cuerpos que no se mueven y que al tocarlos mi sensación es que son cadáveres». 


Los distintos partidos políticos, salvo Vox, cancelaron su agenda y compromisos en plena campaña electoral a la espera de lo que fuese ocurriendo. Los medios, por su parte, tuvieron que dar un volantazo a sus parrillas para mantener a su audiencia informada.


'Yo viajaba en ese tren': el periodista desde dentro

Este tipo de tragedias no entienden de edad, sexo, religión ni mucho menos trabajo y muchas veces se da la situación de que profesionales de la comunicación acaban viviendo el suceso en primera persona. Es el caso de los periodistas Antonio Jiménez Abarca de El País y Roberto Gómez de Onda Cero, que viajaban en ese tren con destino Sevilla que, por desgracia, nunca llegó a su destino. 


Jiménez Abarca se encontraba en la cafetería del AVE en el momento en el que impactó sobre el Iryo y relató, escasas horas después, lo que sintió al verse en el accidente: “Me acordé del accidente de Adamuz, que yo cubrí como periodista. Me acordé de las víctimas con las que hablé, de los trenes retorcidos y no podía creer que yo estaba dentro de una tragedia parecida. Me invadió una sensación completa de irrealidad”, narra en su columna en El País. 


Gómez también viajaba en el AVE, en el vagón seis, cuando se produjo el impacto. Pese a la brutalidad del choque y el horror que encontró a su alrededor, el periodista pudo salir por su propio pie y conectó, en directo, con Rafa Latorre, locutor de Más de Uno en Onda Cero. Desde ahí y después de todo pudo contar de primera mano la última hora de la tragedia que él mismo había vivido.



Tanto Abarca como Gómez tuvieron la suerte de poder contarlo, algo que no pudo hacer el tercer periodista que iba en ese tren. Raúl Triguero, reportero de ¡De Viernes! (Mediaset) iba camino a Sevilla para realizar una entrevista cuando falleció en el accidente. En el programa, tras saber la noticia, los presentadores Santi Acosta y Bea Archidona dedicaron los primeros minutos de la emisión a recordar al reportero.



Cambio en las parrillas televisivas 

Las televisiones comenzaron a modificar su programación para informar de la última hora del accidente: RTVE, por ejemplo, suspendió la emisión de programas como La Revuelta o El Túnel, añadió un especial informativo desde las 14:15 horas hasta las 14:55 (cortando la emisión de Mañaneros 360) y un informativo más amplio que se emitió hasta las 16:00 horas. 



Atresmedia, por su parte, cambió la parrilla de LaSexta y Antena 3 alargando la emisión de programas como el de Susana Griso, Espejo Público, o LaSexta Noticias y suspendiendo la emisión de programas como el de Cocina abierta de Karlos Arguiñano, La ruleta de la suerte o El Hormiguero, en la tercera, y Zapeando, El Intermedio y Cara al Show en La Sexta.



Telecinco (Mediaset), amplió El programa de Ana Rosa hasta las 13:15 horas y su informativo de las 21:00 estuvo presentado por Carlos Franganillo desde el plató de Madrid y Ángles Blanco desde Toledo, mientras que Cuatro, de la misma cadena, amplió la edición de Todo es mentira y ofreció una edición especial de Horizonte hasta las 01:00 horas. 



¿Cómo contar bien una tragedia?

No hay una ciencia cierta para catalogar una cobertura perfecta de cualquier evento informativo y menos cuando se trata de una tragedia, pero sí que existen herramientas para que los periodistas no caigan en el morbo y el sensacionalismo.


Algunas organizaciones periodísticas como la Federación de Periodistas de España (FAPE) o la Asociación de Periodistas de Madrid (APM), han puesto a disposición de los profesionales de la información decálogos de cómo informar sobre tragedias y un código deontológico que prevenga las malas praxis.


La APM establece nueve pautas entre las que se encuentran algunas como: respetar la separación entre información y opinión, cuidar tanto el lenguaje como las imágenes (especialmente cuanto concierne a la información u opinión sobre las víctimas, familiares y allegados), un especial cuidado con las cifras de las víctimas, evitar la reiteración de uso de imágenes de los fallecidos, protección de la juventud y la infancia, la no discriminación por color, raza, sexo, religión o ideología o la no utilización de estas situaciones como medio para aumentar el número de lectores o las audiencias


Después de saber todo esto, ¿crees que los medios de comunicación en España estuvieron a la altura?


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