¿Por qué Rosalía se ha vuelto actriz?
Los músicos se han convertido en el salvavidas de un Hollywood en crisis que aprovecha la fama y los fans de las estrellas para salir a flote

Gonzalo Mozas
29.05.2026
El cine ha sido siempre un gran escaparate en el que darse a conocer. Cualquiera puede convertirse en una estrella: desde un londinense canijo nacido en una familia pobre como Charles Chaplin hasta Sylvester Stallon, que pasó de vender a su perro para sobrevivir a hacerse con un Oscar por Rocky.
Este trampolín al éxito que es Hollywood, sumido en una de sus peores crisis, parece estar recurriendo a una estrategia más segura para salir del agujero, alejada de los actores revelación y el sueño americano. La fábrica de sueños le ha abierto la puerta de par en par a otro gremio lleno de rostros famosos: los músicos.
El cine parece estar experimentando lo que algunos, probablemente equivocados, tachen de intrusismo. Lady Gaga, Bad Bunny y ahora Rosalía con su papel en Euphoria o Guitarricadelafuente en La bola negra son ejemplos de este fenómeno: artistas más que consolidados que se atreven a probar suerte en la interpretación.
Los músicos, artistas polifacéticos
Para Ricardo Rosado, periodista cultural y crítico de cine en Fotogramas, este tipo de artista tiene un perfil que no discrimina entre ambas disciplinas y, por su forma de entender la creación artística, es lógico que busquen expandirse con el cine como lugar de experimentación. Además, las estrellas de la música ya dominan herramientas que vienen bien para la interpretación. «Un concierto de Rosalía o Bad Bunny tiene mucho de puesta en escena cinematográfica, así que el salto resulta natural tanto para ellos como para el público», explica Rosado.
Este salto de los músicos a la gran pantalla no es un fenómeno nuevo. Elvis Presley y Frank son algunos de los primeros cantantes que se atrevieron con esto del cine. En España vivimos lo mismo con Raphael y Marisol, entre otros. Para María Juesas, periodista miembro de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE), la gran diferencia con el momento actual está en el contexto.
Según María, internet y la exposición constante hacen que este fenómeno sea algo mucho más integrado: «Hoy todo está conectado: redes sociales, promoción global, fans pendientes a todas horas… Eso hace que el salto sea mucho más inmediato». Ricardo Rosado también pone el foco en las redes sociales y el cambio de paradigma. Según el crítico de cine, la frontera entre personaje público y personaje artístico es más difusa que nunca: «Las estrellas viven permanentemente interpretándose a sí mismas».
La meca del cine en busca de caras conocidas
Detrás de este tsunami de músicos que se cambian de acera, aunque sea de forma temporal, hay todo un cálculo industrial evidente por parte de Hollywood. Durante el siglo pasado la fábrica de sueños ostentaba el monopolio de construir estrellas. Ahora la realidad es otra, con las redes sociales comiéndole la tostada.
Para hacer frente a la crisis, desde Los Ángeles se han dado cuenta de algo clave: los músicos cuentan con un capital necesario para relanzar el cine, que es la atención del público. Como bien dice Juesas, una estrella de la música no empieza de cero cuando se lanza al mundo de la interpretación. «Ya tienen una base global de fans, una imagen muy trabajada y algo no tan fácil de conseguir como es el magnetismo escénico», explica y añade que es una forma muy eficiente de generar interés sin necesidad de dejarse una pasta en publicidad.

Ricardo Rosado también tiene claro el potencial que un artista ya consolidado tiene para Hollywood. «Los fans son público asegurado y están listos para seguir a sus ídolos en los proyectos que hagan», señala el periodista, que suscribe el incentivo de la puesta en escena de este perfil de artistas que comenta Juesas. Ese salto mortal que suponía virar al cine antiguamente, con los peligros que implicaba no estar acostumbrado a las cámaras, hoy es más bien un brinco natural para las estrellas del siglo XXI.
Una aventura que no siempre sale bien...
Siguiendo con la analogía acrobática, a veces el atrevimiento puede convertirse en un salto mortal. Mientras que la cantante Cher llegó a arrebatarle el Oscar a Meryl Streep y Lady Gaga logró una nominación de la Academia a mejor actriz por Ha nacido una estrella, son muchas las estrellas que no pueden decir lo mismo de su aventura cinematográfica.
Preguntados por aquellos que se dieron el batacazo en el intento, tanto Rosado como Juesas citan los casos de Madonna y Mariah Carey. La primera tuvo una carrera irregular, sin ningún título destacable y muy criticada por la prensa. De Carey es muy sonado el fracaso en taquilla de Glitter - la cinta recaudó poco más de 5 millones de los 22 que tenía de presupuesto -. Tal y como señala Juesas. «Aunque la fama ayuda, también tiene que darse un factor imposible de fabricar: talento», explica la periodista.
Estrellas que hoy brillan más que nunca
En los casos de éxito puede dar la sensación de que aquellos que se atreven con el cine lo hacen por pura estrategia. Pero reducirlo a un cálculo empresarial es algo «injusto», dice Rosado. Esto es algo en lo que también coinciden ambos periodistas.
A pesar del evidente interés económico de la jugada, en muchos casos hay talento y una motivación artística detrás. «Lo interesante es precisamente esa mezcla: ambición creativa y estrategia industrial al mismo tiempo», aclara Juesas. El resultado es una tendencia que sigue creciendo, capaz de hacer brillar aún más estrellas que creíamos en lo más alto de sus carreras.