De la acampada en Sol a X: el papel de las redes en la nueva política
Hace unos años nadie imaginaba que una encuesta en redes sociales podría despertar el interés de los que nos gobiernan, y no al revés. Ahora son los usuarios los que quieren marcar la agenda desde la pantalla del móvil.

Gonzalo Mozas
14.10.2026
Imagina la política y la comunicación como dos hermanos siameses. No hay manera de cambiar la vida de la gente sin llegar precisamente a la gente (y mucho menos si no se cuenta con sus votos…). A menos de cincuenta días para que España elija a su presidente, las redes sociales buscan, una vez más, mover ficha en el tablero del poder.
La prueba está en lo que ha ocurrido esta semana en X. Adelantándose a la pesada maquinaria de los partidos, un usuario ha creado una encuesta para que la gente elija a sus tres líderes favoritos de cara a liderar el Frente Amplio, la coalición de izquierdas que pretende presentarse a las elecciones del 29 de noviembre.
Las redes, ¿una nueva herramienta de presión?
La iniciativa ha corrido como la pólvora. Incluso el ex vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias comentaba en la tertulia de Malas Lenguas el éxito de la encuesta en la que habían participado “más de 100.000 personas”.
Para sorpresa de pocos, Gabriel Rufián, una de las figuras con mayor peso digital de la política española,ha sido el favorito con diferencia. Si antes el apoyo a un líder se medía en plazas llenas y baños de masas, ahora sobre todo se mide en seguidores, retweets y capacidad para convertir una conversación en un fenómeno colectivo. Lo relevante aquí no es solo la decisión que tomen los políticos, sino la herramienta de presión con la que cuenta ahora la ciudadanía.
El peligro de sobrevalorar el papel de la red
Las redes no solo sirven para comentar lo que deciden los partidos, sino que también permiten a la gente crear corrientes de opinión, elegir por donde quieren que vaya parte de la conversación pública. Sin embargo, como todo, no es posible entender el rumbo que coje la política limitándose al entorno de lo digital.
Para el politólogo Pedro Villanueva las redes permiten observar parte de la conversación pública, pero no constituyen una muestra representativa de la realidad. “La movilización en redes no es sinónimo de movilización en las urnas”.
El experto pone las últimas elecciones de Castilla y León como un ejemplo de la diferencia entre el ruido digital y los resultados. “Durante la campaña, Vox mostró una mayor capacidad para adaptarse al lenguaje digital y generar visibilidad, mientras que el PP tuvo más dificultades en ese terreno. Sin embargo, cuando llegó el momento de votar, el PP obtuvo 33 escaños y Vox 14”, explica Villanueva.
En el caso de Rufián pasa algo similar. Según el politólogo, sería un error confundir la capacidad para movilizar a la comunidad digital que tiene el líder de Esquerra con el hecho de lograr construir una mayoría social.
Los primeros que están hinchando la burbuja de lo digital son, quizás, los mismos políticos. “Conocen las tendencias, las interacciones y los asuntos que generan polémica, pero corren el riesgo de confundir la intensidad de una conversación con su importancia política”, señala Villanueva. Un error que también se comete desde los medios, explica, cuando los periodistas convierten una tendencia digital en noticia argumentando que se trata del sentir mayoritario de la gente.
Una “acampada digital”
A pesar de sus límites, está claro que las redes ya se han convertido al menos en una parte importante de la foto general. Antes, para conocer las inquietudes del pueblo había que recurrir a encuestas del CIS y estudios organizados por los propios partidos. Ahora, cualquier usuario puede lanzar una iniciativa y conseguir que miles de personas se sumen a ella.