top of page

Los límites del storytelling, entre la viralidad y la manipulación

Nos ha pasado a todos. Entramos en TikTok y nos quedamos intrigados con una historia: cómo a alguien conocido le han robado el coche, un ‘beef’ inesperado … pero al final solo es una campaña más. Hablamos con la experta en redes sociales Janira Planes para ver dónde están los límites.

IMG_5267_edited_edited.jpg
Ignacio Prieto
27.03.2026

En febrero, el creador de contenido y consultor creativo, Jesús Villegas (@yisusvillegas), junto a Laura Zurrón (@laurazurron), fingieron un viaje a la famosa isla de Epstein. El primer vídeo se publicó el 15 de febrero como una idea que surgió de manera espontánea. Un vídeo sin apenas edición en el que aseguraban que acababan de comprar los vuelos a Puerto Rico con la misión de “hacerse una foto en la isla de Epstein”



En total fueron 11 vídeos. La serie continuaba con un Get Ready With Mepara ir a la isla, un vídeo hablando con un taxista en el que les advertía de la peligrosidad que entrañaba su aventura, un storytime de cómo pasaron la aduana, una llamada por facetime sobornando a la persona que les iba a llevar a la isla en barca… y luego todo empieza a ponerse turbio. Un extraño empieza a llamar a la puerta de su hotel, llegan a la isla, pero de repente el siguiente vídeo se titula: “nos han pillado”


En él cuenta que “todo esto ha sido un error”, que no debieron ir y que lleva “días temblando”. Jesús y Laura subieron dos vídeos distintos a sus redes porque supuestamente les habían separado. No sabíamos si les habían arrestado o incluso secuestrado. Y el siguiente vídeo, cuándo parecía que todas nuestras dudas iban a ser despejadas, el anuncio: ‘A Oscuras’, el programa que dirige Villegas, volvía con un nuevo episodio sobre la isla de Epstein.


¿Historia o engañifa?


Inventarse una historia para promocionar un producto no es algo nuevo. Lo que sí parece que se están acentuando son las nuevas narrativas. En un mundo digital donde la atención está tan cotizada, cada vez es más común en redes ver historias que tratan de mantener intrigada a la audiencia, aunque a veces se crucen algunas líneas rojas.


Como la polémica de la influencer Elena Gortari (@elenagortarii), la joven sevillana con 2 millones de seguidores en TikTok, que fingió una situación de acoso para promocionar una marca de champú. En el vídeo, que posteriormente eliminó, se veía a la influencer sensiblemente afectada porque un “señor de mantenimiento” de su universidad estaba teniendo comportamientos “extraños”. Según ella, el hombre sabía la marca de su coche, donde se iba los fines de semana o incluso la dirección de su casa. 


Mientras contaba la historia, la influencer usaba expresiones que denotaban su preocupación llegando a mostrar incluso “ganas de llorar”. El desenlace llega cuando ella se acerca supuestamente al hombre y ve que él tiene una bolsa “con un montón de pelo” del mismo color que el suyo. “¿Pero cómo que pelo?, pues el que te estoy tomando”, continuó Gortari. “El pelo no, el pelazo que me deja a mi esta nueva rutina”, decía mientras mostraba varios productos capilares frente a la cámara. En efecto, era una publicidad de la marca Garnier, que posteriormente se desmarcó de la influencer. Las críticas llegaron en segundos y el vídeo se hizo viral. La joven pidió perdón horas más tarde reconociendo que “el acoso no es un contexto para viralizar nada”


Un fenómeno viral


Los influencers y las marcas cada vez usan más esta estrategia. Uno de los primeros recuerdos de storytelling para generar visitas que seguramente recuerde todo adolescente de la generación Z, fue el famoso vídeo de la falsa puñalada al youtuber uruguayo Yao Cabrera en 2016. El vídeo se hizo viral y fue comentado por los creadores  más grandes de habla hispana, entre ellos, AuronPlay quien con su vídeo llegó a alcanzar las 30 millones de visualizaciones.



Desde ahí muchos más casos. El más reciente el de Ceciarmy (@ceciarmy). El influencer de más de 4 millones de seguidores en Instagram hizo un vídeo el 26 de febrero compartiendo su nuevo coche de lujo, un Ferrari. Dos días más tarde, empieza a correr como la pólvora un vídeo por redes donde aparece este mismo coche con el morro destrozado y con el influencer dando explicaciones ante la policía en la puerta de Jowke, una de las discotecas más emblemáticas de Madrid


El revuelo fue tal que incluso la Policía Municipal de Alcorcón tuvo que pronunciarse desmintiendo la realidad de las imágenes después de que la información fuera publicada por distintos medios. Un día después, el 1 de marzo, el creador de contenido (o ladrón) publicó un vídeo titulado “La verdad detrás del Ferrari destrozado”. 


Janira Planes: «cuando un storytelling es falso pasa a convertirse en manipulación»


Para Janira Planes, periodista, creadora de contenido y experta en estrategia de marca, el storytelling va más allá de tratar de vender un producto. «El objetivo es explicar algo más allá. Entonces, el ángulo desde el que tú cuentas esa historia puede ser muy variado», comenta Planes. 


Parece que esta tendencia se ha convertido en moda. Ya no solo utilizan esta estrategia comunicativa marcas y empresas, sino también los propios influencers. «Está de moda porque publicar contenido es más fácil que nunca. Se necesita storytelling para poder estar en redes de manera efectiva. Para que la gente te preste atención y que no seas un anuncio más entre entre toda la marabunta de contenido que hay en redes», añade. 


«Esto sonará muy a topicazo, pero para mí tiene que ser una historia auténtica en el sentido de que al final tú dentro de una marca o dentro de un creador puedes identificar qué valores son verdad y cuáles son un intento de vender algo que no eres». Para Planes hay unos principios elementales a la hora de contar historias: «La honestidad, autenticidad, los mismos valores al final que también muchas veces el propio periodismo en sí, son los que hay que seguir para hacer un buen storytelling».


Para Janira Planes no existen unos límites como tal, porque como asegura, «no es una ciencia exacta», pero sí que existe lo que funciona y lo que no. «Cuando el storytelling deja de ser auténtico pierde fuerza», cuenta. Además, añade, «que si es falso o dañino se puede cargar al creador o la marca que lo hayan utilizado porque deja de ser una estrategia narrativa y pasa a convertirse directamente en manipulación». Tú que crees, ¿creatividad o farsa?


bottom of page