Los políticos se suben a la ola del meme
Los líderes mundiales se han dado cuenta de la importancia de este tipo de contenidos y están dispuestos a cualquier cosa para ganar la batalla por la atención

Gonzalo Mozas
27.02.2026
El meme se ha convertido en un lenguaje en sí mismo dentro del mundo digital, una forma de comunicación con sus propios códigos que demuestra una vez más que una imagen dice más que mil palabras. Los jóvenes vivimos rodeados de chistes condensados en imágenes desde que tenemos uso de razón (y de smartphone). Pero los memes ya no parecen algo exclusivo de los jóvenes (seguro que hasta tu abuela te manda algún que otro chiste por WhatsApp) y ahora están presentes en entornos tan inesperados como la política de más alto nivel.
Los líderes mundiales, a los que parece que no se les escapa una, son conscientes de lo integrados que están los memes en nuestra sociedad digital. Desde el uso de la IA generativa por parte de Trump para ridiculizar a sus adversarios hasta los chistes sobre las virales gafas de sol de Emmanuel Macron y su mítico «for sure», los políticos están aprovechando lo fácil que se mueven estos contenidos a priori divertidos e inofensivos para colocar sus mensajes en un momento en el que las redes tienen más fuerza que cualquier medio de comunicación tradicional.
Pero, ¿qué es exactamente un meme?
Aunque quizás para los boomers se trata de un descubrimiento reciente, la realidad es que los memes han estado ahí desde que existe internet. Lo que sí llama la atención incluso de aquellos que hemos crecido rodeados de este tipo de contenidos es cómo han pasado de ser algo inocente a convertirse en una estrategia en la política de más alto nivel.
Es la capacidad que este tipo de contenido tiene para generar conexión y sensación de pertenencia a un grupo lo que lo convierte en una herramienta tan poderosa para nuestros políticos. Para Emilio Domenéch, fundador de WATIF, el meme es algo así como un “vehículo cultural”. Dependiendo de la carrocería del coche, se comunica una idea u otra.
Según Javier Lorenzo, profesor de ciencias políticas de la Universidad Carlos III y experto en estrategias de comunicación en redes, los memes son unidades de transmisión cultural en formato digital que, a través del humor y apelando a las emociones más básicas, convierten mensajes complejos en ideas simples. Es la capacidad que este tipo de contenido tiene para generar conexión y sensación de pertenencia a un grupo lo que lo convierte en una herramienta tan poderosa para nuestros políticos.
“La política siempre ha buscado atajos”, afirma Lorenzo. El profesor entiende el meme como una evolución de las viñetas presentes en los periódicos tradicionales, solo que de una manera mucho más atractiva (hablamos de contenido que combina música, imagen y texto) y que llega rápidamente a todo el mundo.
La facilidad de los memes para hacerse virales es otro de los ingredientes de su éxito. La clave está en «ser original, crear la tendencia en vez de subirse a la ola de una ya existente», explica Domenéch, poniendo énfasis en la importancia de no llegar tarde. No hay nada más triste que un meme anticuado.
Una herramienta poderosa más peligrosa de lo que parece
Hace apenas unas semanas, la Casa Blanca compartía un vídeo generado por IA en el que se caricaturizaba a los Obama como simios, un gesto claramente racista que ha sido condenado incluso por los republicanos, compañeros de partido de Donald Trump. Este uso del meme es una consecuencia más del tono que rodea a la política internacional, del “ruido mediático de la comunicación política”, explica el profesor Lorenzo.
Como un cuchillo, capaz de matar a alguien o simplemente útil a la hora de cortar una zanahoria, los memes no dejan de ser instrumentos que pueden usarse para hacer el bien o el mal. Todo depende de la voluntad de nuestros políticos… y la realidad es que este tipo de contenidos se están usando para enmascarar la violencia detrás de lo que puede parecer un chiste inofensivo.
La trampa del meme está en su capacidad para disfrazar el odio de diversión. El humor nos saca una risa, una respuesta positiva que nos hace bajar la guardia y mostrarnos más receptivos al mensaje que el político de turno nos quiere vender.
Tal y como cuenta Emilio, el meme juega con el concepto de dog whistle: al igual que el silbido que sólo los perros son capaces de escuchar, los políticos transmiten una idea con doble significado, uno inocente para el público general y otro más oculto que solo es entendido por un grupo específico al que va dirigido. Es ahí donde se esconden mensajes peligrosos que pueden ir contra minorías o determinados sectores de la sociedad. El caballo de Troya de la política.
Los memes, ¿de izquierdas o derechas?
Las estrategias en política y, en este caso, los memes no son propiedad de nadie. La polarización y el tono del momento actual son responsabilidad de la clase política en general, tanto de un lado como del otro. Pero, según Lorenzo, lo que sí que sabemos es que el meme como herramienta discursiva es más efectivo en el sector ideológico de la derecha y, lógicamente, más utilizado por los conservadores. Por lo general, los votantes de izquierdas se muestran más críticos con el contenido de este tipo, incluso cuando son los partidos progresistas los que lo emplean en sus campañas.
Pero no nos engañemos: los ataques en forma de meme y los vídeos generados con IA para herir al adversario político producen, en general, desafecto entre los ciudadanos. «Es así como, poco a poco, la sociedad pierde la confianza en los medios de comunicación, la política y las instituciones», explica el profesor Lorenzo. Con tanto meme, es difícil tomarles en serio.